BODEGA

La nueva bodega de Zuccardi es un homenaje a la montaña austera y solemne, que define tanto el clima como los suelos en esta región.

La construcción “emerge” de la tierra y es parte de ella, pues está realizada con elementos naturales, piedras del lugar, redondas, blancas, calcáreas. Está hecha de hormigón de afuera hacia adentro, desde las paredes de piedra, oblicuas e imponentes, hasta las piletas de hormigón desnudo dónde descansan los vinos.

Las piletas han sido el resultado de años de experimentación en la búsqueda de la vasija ideal, hasta llegar a la tronco-conicidad como la forma que permite un trabajo más natural en los mostos y vinos. No hay tanques de acero en esta Bodega, se busca el máximo respeto al vino, en un ambiente de pulcritud y silencio.

La ubicación de la Bodega en el Paraje Altamira no es caprichosa. La zona tiene características muy especiales, gran heterogeneidad de suelos, clima fresco, amplitud térmica y una brisa permanente que favorece la sanidad de las uvas; además del marco de Los Andes como testigo de la historia.